Pareja durmiendo

Una relación en la que no quieres estar

La idea del amor que nos han vendido viene acompañada de esa eternidad que se debe dar de manera natural, de la gran mentira de un “amor” romántico que enferma, que aguanta, que duele y que puede resistir hasta el cáncer del maltrato, de la infidelidad, de la ignorancia.

Una mentira de un amor de «felices por siempre”, que da ganas de llorar a los mismos enamorados.

Nos vendieron un amor romántico que no conoce ni le interesa entender que hasta la piel se desgasta con el tiempo, que el amor no se muere solo, lo matamos con nuestras acciones, y que hasta para querer estar vivo hay que aprender a vivir.

Asimismo, hay que saber alimentar una relación si queremos que dure, pero no con flores, ni con fotos lindas en las redes, ni con regalos caros, ni casas de lujo.

El amor que le interesa mantenerse en el tiempo necesita que quienes la integran quieran y decidan (ambos, NO uno solo) alimentarlo con respeto a ese humano a quien elegí, no con una veneración quien quiero tener.

Necesita de amantes que respeten sus emociones (la de ambos, NO la de uno solo). Eso quiere decir que no te hago lo que a mi no me gusta que me hagas, y si lo hago lo asumo, y hago todo lo posible por arreglarlo y no volverlo a repetir.

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Necesita personas que se cuiden mutuamente (NO a uno solo). Eso quiere decir que ambos buscan la manera de no dañarse, porque me hace bien verte bien.

Necesita que ambos se mantengan conectados con esa mirada que no se ve con los ojos; lo que quiere decir que necesitan la valentía de mostrar sus sombras y enamorarse también de ellas.

Un amor que le interese mantenerse necesita gente que no quiera fingir que todo está bien, que tenga la fuerza de admitir cuando la relación está mal y hacer lo necesario por renovarla.

Quienes aman de verdad lo demuestran, porque tienen la capacidad de reconocer cuando el amor se acaba, y la elegancia de romper el vínculo que no le aporta nada a quienes dejaron de desearlo.

Quienes realmente aman, saben que no hay amor posible sin libertad, y eso implica la opción de dejar de elegirte o que te elijan cuando dejes de hacerle bien a la vida del otro.

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1 comentario en “Una relación en la que no quieres estar”

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