La mentira más grande que nos han contado

Nos entrenaron para entrar la panza y levantar el pecho para las fotos. Nos dijeron que si no teníamos el abdomen como una plancha, la cintura de una avispa y las medidas de una guitarra, no teníamos permiso de disfrutarnos. Nos dijeron que no podíamos salir si no estábamos depiladas; que tener vello era malo …

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