El problema de los padres de hoy

Haciendo compras en un supermercado de mi ciudad, me encuentro con una amiga y me pregunta cómo puede identificar el yogurt griego que no contenga azúcar, le explico y le indico dónde puede encontrarlo.

Minutos después, ella me dice: “Ay mana es que mi hijo está a dieta, y soy yo la que tengo que venir a comprarle todo al súper, pero es que hay cosas que yo no conozco y se incomoda si no le llevo lo que dice la lista”. Respiré, volví a respirar, y solo le dije: “Pero es que tu hijo es un adulto y él es quien está a dieta, no tú, por lo que el que debería estar aquí es él”. Ella solo miró al piso y admitió que los tiene muy cómodos, que ella no quiere que sus hijos vivan lo que ella vivió, porque su madre no la ayudaba y ella tuvo que trabajar desde muy joven para mantenerse.

También puedes leer:   Mi opinión sobre Miss Universo

El problema de mi amiga es que no acaba de entender que ella es la gran mujer que es y que ha podido criar a sus hijos sola, porque el padre nunca se interesó por sus hijos, que ha vivido situaciones difíciles en la vida y las ha superado precísamente porque aprendió a ser fuerte, a caer y a levantarse, a trabajar duro para salir adelante. Lo que ella no sabe es que su madre le dio la herramienta más importante para enfrentar la vida y salir airosa, le quitó la alfombra y permitió que ella puliera su carácter en base al trabajo duro.

También puedes leer: ¿Qué tan cómodos están nuestros hijos?

Esta tendencia de la crianza cómoda inicia desde la infancia. Es más que común encontrar madres peleando con un maestro por una mala nota que sacó su hijo en un examen, o porque le llamó la atención debido a que se burló de un compañero en clase; es demasiado frecuente ver padres llevándole la mochila a sus hijos hasta el aula para que no hagan ningún esfuerzo, madres haciéndoles la tarea, empleadas domésticas recogiendo todos sus regueros, chicos que no saben ni hacer su cama porque en su casa hay quien se encargue.

Tenemos una generación de niños, niñas y adolescentes que han crecido con el “patrón alfombra”, como yo le llamo, con el que sus padres nunca les han enseñado a tocar el piso, a sentir la carencia, a esforzarse, a caerse y levantarse solos y resulta que cuando tienen que salir a enfrentarse al mundo de adultos, no saben hacer otra cosa que deprimirse y llamar a mami o a papi para que los consuele.

El problema es que si seguimos evitando que nuestros hijos se esfuercen, si no eliminamos la frase tóxica de que “yo no quiero que mi hijo pase trabajo”, seguiremos teniendo jóvenes que no duran en un empleo porque no toleran la presión; seguiremos viendo parejas que se divorcian al mes de haberse casado porque en la primera pelea huyen a la casa de los padres; seguiremos teniendo personas que no manejan sus propias crisis, porque no lo enseñaron a hacerlo.

También puedes leer:   Lo que vivimos quienes no somos parte de la manada

Pero el problema mayor es que los padres no estarán siempre, y cuando dejen de hacerlo será muy duro el golpe, porque la vida real no es nada complaciente, y la alfombra solo la tiene Aladino.

Comparte este artículo:

Artículos relacionados:

6 comentarios en “El problema de los padres de hoy”

  1. Pingback: ¿Qué tan cómodos están nuestros hijos e hijas?

  2. Marcela marquez

    Ese articulo es muy interesante, tengo dos hijos y trato de ser una buena madre. Desde ya mis hijos tienen responsabilidades pequeñas como llevar su plato despues de comer a la cocina, recoger juguetes, hacer sus tareas, y otras, aunque admito que mi hijo menor que tiene cuatro años siento que aun no ha asimilado mucho mientras que la mayor que tiene siete ya empieza a captar.

  3. Con tu permiso, comparto el artículo… Como en muchos otros comentarios tuyos, siento que das “justo en el clavo”

    Tú ejemplo del “patrón alfombra” me recuerda el de la película “Buscando a Nemo” donde Marlin dice que prometió que a Nemo no le pasaría nada, a lo que Dory responde: que promesa tan curiosa, si no le pasa nada, entonces NADA le pasará.

    No permitimos que nuestros hijos experimenten la frustración, pero tampoco serán capaces de resolver nada por sí mismos si no los dejamos tratar de buscar soluciones.

    Agradezco poder leerte, siempre es un placer

  4. Francisco González Jaime

    Son dos extremos de una misma situación, esa madre asumió antes de tiempo responsabilidades que no le correspondian, y eso la dañó de tal forma que ahora no quiere que su hijo sufra lo que ella sufrió, de manera que se fue al otro lado. Necesita reconocer su propio dolor para sanarlo y poder equilibrar las responsabilidades en su vida y en la de su hijo.

  5. Gran artículo como siempre, muchas gracias por compartir.

    Admito que en algún momento pasa por la mente aquéllo tan típico, “no querer que los hijos vivan lo que uno vivió”, implica un trabajo constante para no caer en ese “patrón alfombra”.
    Hoy en día debemos ser mucho más responsables con aquéllo que les compartimos; esto me hizo recordar que una ocasión la profesora de mi hijo de 4 años me felicto por ser la única madre que dejaba cargar al niño su mochila, justo ahí marcamos cierta diferencia, en esos detalles que suelen ser pequeños pero significativos. Acciones que poco a poco mejoran su entorno.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *