No vió a Juanes por el pajón de la de alante

Un día cualquiera, recibo este mensaje de una amiga que aprecio mucho y que hace tiempo que no veo, lo pongo textualmente para no cambiarle nada:

Hola. Te cuento de mi experiencia el sábado en el concierto de Juanes. Me tocó delante una muchacha muy linda, con su pelo rizo muy bonito. El único problema es que era muy grande y yo (enana al fín) ¡no veía nada! Me pude haber parado, pero detrás tenía unas señoras que podían ser mi mamá, y me daba cosa taparles. Apoyo 100% el “pajón”, pero debería de haber una regla o etiqueta. Te dejo eso de tarea. ¡Ah! Y por cierto… No era ella la grande… ¡Era el peinado!

Lego de leerlo dos veces, recuerdo el caso de mi hija, que cuando era pequeña, los amiguitos le decían precisamente eso cuando le dejaba el pelo suelto. Le decían “quítate que no veo con tu pajón” o “pareces un hisopo”;  y ella llegaba llorando porque no quería su cabello, al punto de que ya es una adolescente y no se deja el cabello rizo porque no le gusta.

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Esa experiencia la sufrí, la manejé, la acepté y la dejé ir, pero sin olvidarla, porque reconozco que un comentario puede cambiarte la vida.

Como tenía todos mis sentimientos mezclados y revueltos, decidí devolverle cuando estuviera en calma, para respetar el aprecio que siento por ella, por lo que al día siguiente le respondí de la siguiente manera:

Hola querida. Trato de entender tu punto, pero para que sea justo debería haber etiqueta para los gordos, para los altos, los muy chiquitos, los que hablan en el cine, en fin… Entiendo que la diversidad es esa, que otros no vean con mi pajón, es igual a que no quepamos dos en un asiento, porque se sentó alguien muy gordo, o que quepamos tres, porque nos sentamos tres que somos muy flacas. Pienso que es cuestión de derechos y de acomodarnos de acuerdo a nuestras diferencias, sin hacer sentir mal a nadie.

Me alegré mucho que mi amiga entendió mi punto y comprendió que cada ser humano tiene sus características que lo hacen único e irrepetible, y que bajo ninguna circunstancia deben tomarse como objeto de discriminación o de etiqueta, porque sencillamente rompe con el derecho de cada quién de ser respetado.

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Nuestros pajones son nuestro orgullo, porque representan nuestra lucha y nuestro derecho de ser felices al natural, en una sociedad que promueve el lacio a capa y espada.

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4 comentarios en “No vió a Juanes por el pajón de la de alante”

  1. amelia chacon

    Me parece tan extraño que en República Dominicana haya tal discriminación al cabello rizo, crespo, prieto o como se le llame en cada país. Recién hace un año me enteré que casi todos los afrodescendientes usan el cabello LACIO. Me pareció una locura teniendo tanto legado cultural y ocultando algo tan hermoso y particular como es el cabello rizo a causa de la discriminación. También se que hay muchas personas que tienen que luchar por su derecho a mantenerlo así. Si bien cada quien está en su derecho de mantenerlo como quiera, también pues se debe respetar el derecho de quienes lo quieren mantener al natural.

    1. Así es amelia, lamentablemente. Pero me alegra confirmarte que la cosa está cambiando poco a poco y que estamos evolucionando (lentamente) hacia una sociedad un poco más tolerante y respetuosa de las diferencias. Te mando un cordial saludo 🙂

  2. Hola!, respecto al comentario de como su hija regresaba llorando del colegio por lo que le decían, me siento completamente identificada, cuando pequeña mi madre siempre mantuvo mi pelo rizo al grado que hoy no soporto el salon, sin embargo, nunca olvidaré cuando tenía como 6-7 años, estábamos mi familia y yo en el Mirador y yo como siempre con mi Pajón al aire montando bicicleta, cuando me pasa un niño ,por el lado tal vez de la misma edad, y grita “AAAAhh mira una Bruja” señalándome. Hoy tengo 22 años y fue una experiencia que de una manera u otra me marcó, pero el punto de mi historia es que considero que el tema de la diversidad y la belleza que tienen nuestras raíces y nuestros “pajones” es algo que hay que inculcar desde la infancia, y enseñar a las niñas a apreciar su pelo y su físico tal como Dios lo creo y a los demás respetarlo, enseñar que no somos brujas, desarregladas, descuidadas ni nada por el estilo. Pero poco a poco creo que se está notando el cambio de mentalidad en la sociedad dominicana por personas como usted 🙂

    1. ¡Gracias Milaura por tu hermoso comentario! Me alegra que te hayas identificado con la historia y que hayas superado esa experiencia que te marco. Te mando un cordial saludo 🙂

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