No es menos masculinidad, es mejor masculinidad

Mucha gente entiende que para disminuir los casos de violencia hay que convertir a los hombres en mujeres o “feminizarlos” y NO es así.

Los hombres NO dejan de ser violentos cuando dejan de ser hombres, dejan de serlo cuando dejan de ser malos hombres.

Intentar convertir a los hombres en seres pasivos, delicados, que no tengan iniciativa y que se dejen manipular es peligroso, porque no tendrían las herramientas para ser líderes, héroes, constructores de luchas, emprendedores, guerreros que protejan el mundo.

El mundo y las mujeres necesitan hombres reales, con quienes podamos contar, que sean protectores, líderes, que apoyen e inspiren a las mujeres y a otros hombres a ser mejores.

El problema no es que los hombres son muy masculinos, el problema es que no son lo suficientemente masculinos, porque los educamos para que siempre sean niños que hay que cuidar y que hacen una pataleta cuando no los complacen.

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Cuando los hombres asumen su masculinidad se convierten en líderes que aportan y se comprometen. Cuando no la asumen lo que hacen es huir de las responsabilidades y del compromiso, por lo que destruyen las relaciones y las personas a su alrededor.

La idea siempre será que un hombre sea un buen hombre, que no necesite demostrar que lo es porque se le nota cuando es buena pareja, cuando trabaja para cuidar y mantener a su familia, cuando defiende a las mujeres y no tolera la discriminación; cuando es amable, cuando lucha por educar a sus hijos con su ejemplo, cuando no permite que otros hombres abusen y denigren a nadie.

La clave no es menos masculinidad, es mejor masculinidad.

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