Ningún trabajo vale tanto para sacrificar tu salud

Hablando con una gerente de una empresa muy prestigiosa del país, le pregunto: ¿Cómo sigue tu problema de estómago?, a lo que me responde: “!Ya ni sé! Este estómago mío va de mal en peor, ahora no puedo ni dormir bien del reflujo”. Cuando me siento a conversar con ella (luego de la reunión), le pregunto: ¿Qué harías si te cancelan de este trabajo al que le has dedicado 25 años de mucho estrés? ¿Sabías que tu estómago te está diciendo que te has olvidado que los caballos van siempre delante que la carreta?

Nos han enseñado que nacimos para darlo todo a cambio de un “éxito” de muerte lenta, que nacimos de carne pero que tenemos que vivir como si fuéramos de hierro. Este caso me hizo reflexionar en mi propio modelo de éxito, y recuerdo que años atrás, para esta misma época (fin de año), ya había tenido varias crisis de asma y un cuerpo dependiente de la cortisona y de un inhalador para poder respirar, porque daba hasta 3 conferencias un mismo día y no paraba.

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Con los años he aprendido a poner la vida en pausa, a ponerle un precio justo a mi trabajo; ahora no tomo más de una conferencia por día y pongo días de descanso en mi agenda. Ahora saboreo los momentos, suelto lo que no puedo resolver, elijo con quién me incomodo y con quiénes invierto mi tiempo.

Lo que más me gusta, es que mi cerebro se dio cuenta y últimamente hay cosas que no recuerdo, parece que está soltando información que no considera necesaria y solo estoy reteniendo lo imprescindible para funcionar y me encanta.

Ahora me planifico para descansar, para escucharme, para compartir con quienes amo… para vivir. Es que la experiencia te enseña que hay dinero que sale caro, que sin salud no podemos ser productivos y que vivos es que somos exitosos.

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Esa gerente me confirmó lo que siempre he sabido: “ningún trabajo vale tanto para sacrificar tu salud”, nadie merece que te destruyas por salvarlos. Si lo que haces hoy te drena la vida, cambia el método o el trabajo.

Créeme que por más dinero que ganes, no podrás recuperar tu salud y las relaciones que perdiste en el proceso, y lo único que nos llevamos son las relaciones de amor que construimos.

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