Mami… Acompáñame a llorar

Una noche fresca de enero, como de costumbre, acostaba a mis hijos varones y teníamos una de esas conversaciones más importantes de mi vida, y el mayor (11 años) me decía que estaba enamorado, que sentía que había encontrado a la chica de sus sueños, pero que ella no lo amaba. Él estaba muy triste porque le había confesado a la adolescente lo que sentía, y ella le había dicho que estaba enamorada de otro.

Cuando escuchaba su relato y veía su tristeza, por un momento pensé en decirle lo típico, lo que diría cualquier madre triste por ver a su hijo angustiado: “Eso no es nada mi hijo, olvida eso, que más adelante encontrarás a alguien que sí te quiera”, pero entendía que no funcionaría, y dejé que se desahogara.

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Mientras me contaba lo que sentía cuando jugaba con ella en recreo, cuando ella lo miraba y él no podía abrazarla, entendí su dolor y le di toda la importancia que él necesitaba en ese momento, que aunque para mí como adulta era algo sencillo y pasajero, para él era el fin del mundo y nadie tenía derecho a decirle lo contrario.

Decidí ponerme sus zapatos y acordarme lo que sentí yo cuando me enamoré por primera vez y no fui correspondida, respeté su sentimiento como si fuera otra adolescente y me di cuenta cuánto aprietan los zapatos en esa edad.

Se tapó los ojos y llorando me dijo: “Mami… llora conmigo” y sólo lo abracé y me quedé en silencio escuchando su llanto.

Luego de un rato de llorar desconsoladamente, me miró, se sonrió y me dijo: “Ya me siento mejor mami, y entiendo que ella no es para mi”, le respondí: “¿Por qué piensas eso?”, y me dijo: “Porque no puedo amar a alguien que está enamorada de otro”. Cuando escuché esas palabras entendí que escuchar a alguien que se acerca a nosotros con una situación, respetar lo que siente y solo acompañarlo en su dolor, es más sano y alivia más que faltarle el respeto con un “Eso no es nada” o “No llores”, minimizando su pena.

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Muchas veces decimos que no es nada o no le damos importancia a las situaciones que viven los demás porque no lo vemos como problemas reales, pero para esa persona sí lo son, y lo mejor que podemos hacer es respetar ese sentimiento y tratar de escuchar sin dar un consejo de entrada, porque quizás lo que esa persona necesita es que la escuchen para aclarar sus ideas, sin opiniones de nadie.

Nos enseñan a aconsejar, a resolver las situaciones de los demás sin escuchar, a juzgar a priori y eso más que ayudar, lo que produce es un malestar peor, porque no permite que la otra persona haga conciencia de lo que siente, lo exprese y pueda superarlo.

A veces escuchar en silencio, ofrecer sólo la presencia y una mirada sincera, puede ser la vía para ayudar al que sufre a encontrar su paz.

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17 comentarios en “Mami… Acompáñame a llorar”

  1. Hoy comense a leerte. Desde hoy soy tu seguidora #1. Lo primero que leei esta mañana nos callo como anillo al dedo por una situacion que esta pasando mi familia( lo vi an interesante que no quise termianr de leerlo y llame a mi mami para leerlo juntas). Bendiciones!

  2. Veruska Gomez

    Que linda tu anécdota, mostrar empatía y saber escuchar respetando los sentimientos del otro y tratando de ponerse en su lugar es algo que todos debemos aplicar a diario, no solo en nuestro ambiente laboral o profesional, en las relaciones de amistad, etc. pero hacerlo con nuestra pareja e hijos, wow, debe ser esencial, los niños aunque uno no lo crea son muy observadores, se dan cuenta cuando le pones atención, cuando los miras a los ojos al hablar, y es algo que nosotros los padres tenemos que aprender a respetarlos y darles el tratamiento debido, te felicito, la verdad no se que hubiera hecho en ese momento, eres una gran madre!! gracias por compartirlo!

  3. Aun no soy madre y debo confesar que me aterra muchisimo cuando sea madre de u[email protected] adolescente. Siempre que mi esposo y yo hablamos de tener hijo yo siempre le manifesto esta preocupacion pero espero que de aquí a eso no se me olviden tus vivencias porque me gustaria ser Una madre “jevi” como tù

  4. Cuanta verdad….Excelente Articulo!!! Es tan difícil escuchar poniéndose en los zapatos del otro…hay que poner esto en practica cada dia.

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