Lo confieso, me porté mal

Una mañana de enero estaba desayunando con una colega, con quien conversaba y hacía un recuento de las pasadas fiestas navideñas; hablábamos de salidas, de vacaciones, y de lo bien que se siente hacer una pausa a final de año para evaluar lo que pasó y planificar lo que pasará el próximo año.

Recuerdo que cuando me veía comer con tanto gusto mi desayuno dominicano, me dijo: “amiga ya estamos en enero, hay que comenzar a portarse bien”. Cuando escuché esa frase pensé en todas las veces que había visto en mis redes sociales el término “portarse bien” relacionado a una dieta o como le llaman ahora, “comer limpio”.

Cuando me lo dijo seguí comiendo y solo le respondí: “decido ‘portarme mal’ toda la vida” y ella solo sonrió.

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Cuando llegué a mi casa me quedé pensando en cómo ha cambiado el concepto de alimentarnos de una manera saludable y balanceada, con estar a dieta extrema o pasar hambre. Vivimos en la sociedad de “las tendencias”, donde la moda se impone hasta en la manera de comer y ahora se ha mal entendido que comer bien es portarse mal, y no lo acepto.

Fui obesa en mi infancia y recuerdo muy bien lo que es estar a dieta y pasar hambre, sé muy bien que no bajé de peso con dietas extremas, que no logré recuperar mi salud hasta que aprendí a comer y a balancear los alimentos, entendí que el cuerpo sufre cuando no le damos los nutrientes que necesita, y que los excesos hacen tanto daño como la carencia.

Una de las cosas que he aprendido es que no hay manera de mantener una dieta irreal, que el cuerpo es sabio y buscará la manera de hablarte y decirte que no soporta la carencia, que no es humano vivir suprimiendo alimentos que son necesarios y placenteros por la sencilla razón de que no somos de plástico.

Nuestro cuerpo no puede seguir siendo víctima de lo que diga la industria, de lo que los medios consideren “perfecto”, de un estereotipo que nos frustra y nos hace ser copias baratas.

Si portarme mal es comer lo que me gusta sin excesos, si portarme mal es quererme y cuidarme de acuerdo a mis necesidades nutricionales, no a las que dicta la moda, pues me portaré malisimo la vida entera.

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3 comentarios en “Lo confieso, me porté mal”

  1. Me encanta el enfoque totalmente de acuerdo, Pues comer es uno de los placeres que nos podemos dar y no hay por qué tener remordimientos al respecto cuando nos consentimos comiendo como queremos y balanceadamente. La sociedad y los estereotipos de belleza que encajonan los cuerpos perfectos como algo flaco o tipo las ángeles… creo que se trata más un tema de seguridad personal y autoestima.

  2. Raquel Rodríguez Musseb

    Me gustan mucho tus comentarios en general acerca de la vida, la familia, forma de comer etc …pienso que eres una persona auténtica sigue así y animo.

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