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La idea tóxica que nos han vendido

Uno de los mensajes más tóxicos que nos ha dejado el sexismo es que el cuerpo de la mujer es nuestra herramienta de poder; que nuestra valía depende de lo atractiva que seamos para los hombres; que empoderamiento significa tener la atención de ellos y la envidia y admiración de otras mujeres, y eso yo no lo compro, porque no soy un pedazo de chuleta.

Nos han querido entretener y disminuir con la idea de que nuestro valor depende de los ojos de los demás, de la aprobación de los otros, de la cantidad de piropos que recibimos, de si nos dan un like o no, y eso es injusto, porque nunca seremos suficiente ni felices si dependemos de que nos aprueben.

Nos quieren confundir con la idea de que empoderamiento es convertirnos en un objeto sexual, que siempre debemos estar lindas y producidas para que los ojos de los demás nos consideren importantes, para que otras mujeres nos envidien, para lograr con esa apariencia “perfecta” la anhelada atención que siempre soñamos, porque la construcción de la feminidad en un sistema sexista como el nuestro nos vende que somos poderosas cuando somos hermosas según el modelo establecido, y en esa búsqueda nos perdemos, nos maltratamos y nos clonamos para ser aceptadas.

Es que así como a los hombres les han vendido que son un pene pegado de un cuerpo lleno de músculo (sin sentimientos), que valen por lo que tienen en su cartera y por impresionar a otros hombres teniendo muchas mujeres; así nos han engañado con la idea de que tenemos que ser su carnada y que nuestro cuerpo es para “cogerlo”, para usarlo y desecharlo cuando no somos atractivas según el patrón.

Esto, más que un insulto, es una señal de que necesitamos desaprender para entender que no somos objetos de nadie, que no valemos por cómo nos vemos, que no podemos perder tiempo en apariencias que borren nuestra esencia, que debemos cuidarnos porque es la primera señal de que nos amamos; pero sin confundirnos, y teniendo muy claro que el cuerpo es la fachada de algo mucho más grande que amerita pulirse.

Y al final, si nos esmeramos en trabajar el contenido, la fachada dejará de tener importancia y el producto siempre tendrá calidad.

Cuando nos eduquemos para ver el cuerpo como un lienzo del ser, no como un objeto sexual, entonces apreciaremos la verdadera esencia que todos tenemos, que en mi mundo es nuestro súper poder.

¡Hackiemos el sistema!

3 Responses to La idea tóxica que nos han vendido

  1. Dharlagm 24/03/2018 at 11:44 AM #

    Execelente, sn desperdicios.

  2. Freddy Ramírez Borromé 22/03/2018 at 3:42 AM #

    Como siempre esta en lo cierto, valoro y apoyo mucho su ideal, pero bien cabe destacar que poco a poco a ido subiendo la presión y la competitividad entre los hombres con cuerpos perfectos. Es algo de lo que no se habla mucho pero los hombres también se producen (cirugías) aunque muchos también van a su gym queriendo tener el perfil que solicita el medio. Porque si no es así pues tampoco llamas la atención. Y actualmente las mujeres están, que si no es con abdomen plano y efectivo no les hacen caso.

    Lamentablemente los valores quedan atrás, ya el hombre con barriga por decirlo así no llama la atención a menos que tengo muy buenos sentimientos (dinero) y un buen corazón (vehículo caro). Las mujeres menosprecian los hombres que no son de gym, que no estén ajustados más que la situación actual y que no se les vea el signo de dinero encima. Vivimos en un mundo de plástico y cartón donde todo por fuera es hermoso pero por dentro es tétrico y vacío.

    Reconozco que es recomendable estar en forma y tener un físico en buenas condiciones pero de ahí a vivir solo por apariencias? por encajar en un sistema que la mayoría considera que va en progreso pero es al contrario? en una vida de cartón?? A diario veo hombres y mujeres con cuerpos excelentes pero con mentes deprimentes… no saben expresarse, leer sus estados te causa una trombosis textual y hasta depresiones, porque solamente se vende la imagen pero nada de contenido como usted expresó en el reciente artículo. Yo por otro lado seguiré marcando la diferencia, apoyado en mis valores y compartiendo lo que realmente vale, el ser uno mismo, nuestra esencia.

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