Hacia dónde vamos

Muchos de nosotros, cuando somos niños, pensamos que seremos súper héroes, bailarinas, presidente del país, astronautas, y miles de cosas que caben perfectamente en la imaginación de un niño.

Cuando crecemos y comenzamos a ver el mundo desde otra óptica, muchos ni recuerdan las aspiraciones que tenían en su infancia, otros no se deciden a hacer nada y se sientan a mirar la vida, mientas que algunos deciden emprender e identificar qué pueden y quieren hacer y son exitosos.

El problema que veo es que NO nos educan para desarrollar un proyecto de vida personal de acuerdo a nuestras potencialidades, enfocado en investigar para qué somos buenos, qué nos gusta hacer, y pulir ese don que todos tenemos como si fuera un diamante.

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En la medida que vamos creciendo, vamos aprendiendo lo que nos dice el sistema (que ya está obsoleto), lo que quieren nuestros padres, o lo que la familia entiende que debemos aprender para seguir la tradición de la familia, y en medio de todo esto se nos apaga la curiosidad que vive y reina en la niñez, nos vamos apagando, y sólo nos queda seguir con la carreta que nos han enganchado.

Entiendo que como seres nunca estamos retrasados para hacer cambios en nuestra vida que garanticen nuestra felicidad; por más años que tengamos, siempre podemos cambiar de rumbo.

El asunto está en ahorrarnos tiempo, en que podamos formar a una nueva generación que, en vez de ver hacia afuera, crezca mirando hacia adentro, identificando lo que trajo consigo y qué le puede aportar al mundo.

Creo firmemente que un adolescente con un proyecto de vida estructurado, con metas claras y con el amor y el apoyo de sus seres queridos, será un adulto exitoso y feliz.

NO me refiero a exitoso sólo por los logros económicos que pueda alcanzar, me refiero a exitoso porque lo que decida hacer para ganarse la vida, es lo que le apasiona, por lo que tratará de ser el mejor en ello y, por consiguiente, el dinero vendrá detrás, como valor añadido.

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Trabajar en lo que a uno le gusta y que para colmo te paguen por ello, es un privilegio que todos podemos alcanzar.

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