Educación para el NO placer

Cuando veo en las redes sociales una foto de alguien en la playa, o en pijama, o haciendo algo que significa descanso y diversión en un día en el que todos trabajan, y observo todos los comentarios que genera, confirmo la teoría de que nos han educado para el NO placer.

Lo confirmo también cuando escucho al alguien definir a unos padres ejemplares que sólo viven para trabajar y criar a sus hijos, y tienen años que no se van de vacaciones solos, o sencillamente no sacan tiempo ni para al cine.

Lo confirmo cuando recuerdo los discursos que nos formaron como niñas para que seamos “madres ejemplares”, para que atendamos bien a nuestras parejas, para que mantengamos nuestras casas impecables, pero NO nos educaron para el placer; NO nos dijeron en dónde quedamos nosotras dentro de todas esas tareas, NO nos explicaron cómo conocer nuestro cuerpo para lograr alcanzar un orgasmo, NO nos dijeron que nosotras somos las responsables de nuestro propio placer y que somos las únicas que podemos guiar a nuestras parejas para que aprendan a tocarnos.

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Lo confirmo cuando veo a los niños y niñas totalmente estresados por la carga académica que le impone el sistema escolar o las actividades extracurriculares que tienen diariamente, sin tiempo para jugar o simplemente aburrirse.

Nos han educado en un “culto al sacrificio”; nos han enseñado a vivir sometidos a un sistema de estrés sin válvula de escape.

Cuando leo o escucho la palabra “tiempo de calidad” entiendo que no sabemos a qué se refiere este término. Tiempo de calidad NO es ser vagos, no es ser irresponsables y descuidar lo que tenemos que hacer como adultos; es aprender a dedicarnos tiempo a nosotros mismos, es acordarnos de nosotros, es no esperar a ser viejos para tomarnos un respiro, es vivir y disfrutarlo.

Las personas que se han visto al borde de la muerte, han atravesado por una enfermedad catastrófica o han perdido a un ser querido, aprenden a vivir diferente; esas experiencias les enseñan lo rápido que nos vamos y a apreciar cada segundo en este paseo que llamamos vida.

¡NO esperemos a morir para vivir, hagámoslo ahora que tenemos tiempo!

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