Amnesia voluntaria

Hay una frase popular que me encanta, y dice así: “La vida es como un restaurante… Nadie se va sin pagar”.

La tranquilidad de saber que el daño o el aporte que le podamos hacer a otros y otras serán los responsables de nuestro juicio final a nivel de conciencia, es más que justo. Pero más que enjuiciar y alejarnos del ser que nos hizo daño, prefiero la idea de trabajar el rencor desde cada uno de nosotros, independientemente de lo que le pase al otro.

Cuando alguien que queremos nos defrauda o nos hiere intencionalmente, se nos rompe el espejo, nos hacen una herida en el alma que es muy difícil de curar, pero es importante que podamos buscar los elementos necesarios para sanar, para seguir nuestra vida sin rencores, para olvidar lo sucedido y empezar nuevamente.

La clave para sanar es olvidar lo sucedido desde el rencor, es recordar lo que pasó sin dolor, es darle una nueva oportunidad al otro desde el amor.

NO es fácil hacerlo, pero SÍ es posible. Los grandes seres humanos NO tienen enemigos, y que nadie me diga que no los han herido. La diferencia es que han podido limar el alma, se ganaron las “curitas” que da la inteligencia emocional, y olvidaron. El que carga con rencores no avanza, y el que NO avanza no crece.

La vida es tan sabia, que sin buscarlo, nos pone de frente a esa persona cuando menos lo esperamos, con el objetivo de darnos la oportunidad de tomar la decisión correcta.

El asunto NO es que nos vean la cara de tontos, es que aprendamos nosotros a enseñar al otro lo tonto que es vivir en el rencor; es sufrir de amnesia voluntaria para ser felices.

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La vida se trata de crecer como seres humanos, hagamos bien la tarea.

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