Por qué fui a votar

Muchos dominicanos y dominicanas celebramos un nuevo comienzo político, esperanzados porque la protesta que inició en la Plaza de la Bandera y que se materializó en las urnas, nos demuestra que no es una buena idea jugar con esa confianza, porque ya entendimos que nosotros movemos las fichas, y que estamos observando.

Mientras iba de camino a votar recordaba para qué fui a protestar a la Plaza de la Bandera, por qué me ilusionaba ver a tantos jóvenes involucrados y por qué me levanté a ejercer mi derecho, y quiero dejarlo por escrito para que sepan mis razones, por si hay que protestar nuevamente:

Quiero vivir en un país donde las familias no tengan que endeudarse para sanarse, alimentarse, educarse y vivir dignamente.

Quiero entrar a las aulas de los centros escolares públicos y privados a conversar, a responder preguntas anónimas y a nivelar contenidos de educación sexual integral que ya le hayan dado otros educadores en el curriculum escolar, y no tener que alfabetizar sexualmente.

Quiero que no sea una “suerte” encontrar un centro de salud a donde pueda referir a una adolescente para que la planifiquen con un método anticonceptivo, sin etiquetarla o pedir la presencia de un adulto.

Quiero que las adolescentes no tengan que morir porque le pagaron 800 pesos a un «médico» que les prometió hacerle un aborto rápido y furioso, o porque se tomaron un té o se tiraron por una escalera de la desesperación.

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Quiero que las mujeres maltratadas no tengan que usar las redes sociales para hacer denuncias tratando de que no las mate su agresor, porque el estado no las escucha ni las protege.

Quiero que la cárcel sea el único lugar donde pueda ver a un adulto que abusó sexualmente de un menor, por más influyente que sea.

Quiero que los jóvenes no aspiren a irse del país, a delinquir o a encontrar un “viejo” que las mantenga porque aquí no hay oportunidades.

Quiero que las mujeres criando solas, que los hombres criando solos, que los abuelos criando solos, que las parejas que no tienen hijos, que las parejas del mismo sexo o que pertenecen a la diversidad sexual que deciden unirse, sean reconocidas socialmente, apoyadas y respetadas como un tipo de familia.

Quiero conversar con los docentes que trabajan en el sistema educativo de lo que necesitan aprender en su próximo entrenamiento en educación sexual, de acuerdo a los casos que han identificado en aula y en las comunidades, no que la conversación sea para aclararles que la menstruación no es sangre mala y que no se produce un embarazo por secarse con la toalla del hermano.

Quiero que en los pensums de los profesionales que se gradúan de ginecología, urología, psicología escolar, educación, y todo el personal que interviene con la salud los niños, niñas y adolescentes se incluya educación sexual integral, para que entiendan que la sexualidad no es tener sexo, y que el sector salud y el escolar son equipos que deben unirse con la misión de acercarse y atender las necesidades en materia de salud sexual y reproductiva de los y las adolescentes, no al revés.

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Quiero que una adolescente que acaba de dar a luz no salga embarazada a los 2 meses de parida, porque la dejaron salir del hospital sin un método de planificación.

Quiero que la palabra gay, lesbiana, Trans, negro, vieja, gorda, pobre, afro, no sean insultos u obstáculos sociales disfrutar de una vida con las mismas oportunidades.

Quiero que una persona de 40 años pueda conseguir trabajo y que no sueñe con tener hijos para que la mantengan.

Quiero poder caminar por las calles sin miedo a que me quiten la vida para robarme el celular.

Quiero que envejecer no sea una tragedia o una carga, porque el sistema solo contempla y respeta a los adultos que producen.

Quiero que no tenga que escribir este artículo para que otros dominicanos salgan de su burbuja de privilegio y puedan enterarse de que esto también sucede en su país.

Quiero pensar que no me verán protestando más.

Quiero que la utopía me siga sirviendo para caminar.

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6 comentarios en “Por qué fui a votar”

  1. Excelente, y espero que esté sistema cambie, mi madre tiene 15 años trabajando como trabajadora doméstica y no se valora el trabajo de cada unas de esas guerrera que salen a la calle cada día, ya que muchas no cuenta con un seguro médico y el sueldo no llega a mínimo, no tienen derecho a liquidación ya que no trabajan para una empresa y me parece injusto que pierda toda su vida trabajando dignamente y al final cuando ya no pueden seguir trabajo por algunas enfermedad tenga que irse sin una pensión que pueda ayudarlas.

  2. Elaine, necesitamos una representante como tú en el Congreso que ayude a crear leyes que protejan y valoren a nuestros colectivos más vulnerables. Si algún día piensas en postularte cuentas con todo mi apoyo.

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