No me preocupa que Evaluna haya decidido decirle a su papá (Ricardo Montaner) lo que ella decidió hacer con su vagina de su propiedad. Lo que sí me preocupa es que esta información sea noticia.

No me preocupa que ella, su papá y toda su familia piensen que las mujeres valemos más o menos por la existencia de un tejido que puede romperse hasta montando bicicleta. Lo que sí me preocupa es que esta “noticia” refuerza uno de las ideas más opresoras y abusivas al cuerpo de las mujeres, que define que nuestra pureza se quita con un pene que rompe un “sello» que se tiene que demostrar con sangre.

Otra de las tantas formas de violencia hacia las mujeres, porque nadie le exige sangre a un hombre para considerarlo valioso.

Otra de las maneras de controlar la sexualidad de las mujeres, porque a los hombres se les exige que usen mucho el pene y que rompan todos los sellos posibles para considerarlos valiosos.

Otra de las maneras de alimentar la ignorancia, porque desde la educación sexual hay prácticas sexuales penetrativas y no penetrativas, por lo que tener sexo oral, sexo anal o caricias es tener sexo. No solo la penetración pene vulva, como nos quieren vender.

Otra de las maneras de suprimir el placer femenino, porque la cantidad de adolescentes que creen que si se masturban dejan de ser valiosas por miedo a que se rompa su “sello” es demasiada.

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Otra de las maneras de alimentar la ignorancia, porque no somos vírgenes nunca, somos personas, y según la ciencia existen más de 6 tipos de himen; porque hay mujeres que nacen sin él, y porque hay mujeres que tienen un himen tan elástico que no se rompe con la penetración del “inaugurador» pene.

Otras de las maneras de alimentar la ignorancia, porque según la misma ciencia ese tejido que tanto alaban no tiene ninguna función más que controlar y etiquetar la sexualidad femenina.

Otra de las maneras de violentar a las mujeres, porque son muchos los padres y madres que llevan a sus hijas a una consulta ginecológica para que el médico confirme su “valor”, violentando así su derecho a la intimidad.

Otra de las maneras de violentar a las mujeres, porque son muchos los hombres que dejan, atacan, presionan a su pareja si no hubo sangre en esa primera vez, o se sienten ofendidos cuando sospechan que ya el sello lo rompió otro pene.

Por eso hay tantas adolescentes que prefieren tener sexo anal o sexo oral, para no perder un sello que puede que no tengan biológicamente, con tal de seguir el guión que las considera valiosas.
Por eso hay tantas mujeres que deciden entrar al quirófano para reconstruir el famoso “sello”, con tal de volver a valer.

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Por eso necesitamos romper las basuras mentales que alimentan esa idea de que somos un “sello”.

Por eso necesitamos que la educación sexual reclame el verdadero valor de las personas, independientemente de lo que decidan hacer con su vida sexual.

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2 comentarios en “No somos un sello”

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