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Lo que SÍ dije sobre Nashla Bogaert en los Premios Soberano

Cuando me enteré que Nashla Bogaert iba a conducir “Premios Soberano 2018” me emocioné mucho, porque la conocí en persona en una ocasión, la sigo en sus redes y, por tanto, sé el gran ser humano que es.

Cuando ví su participación en los premios, comprobé una vez más la gran mujer que es, su capacidad, su talento, su humildad, su brillo humano; me sentí más que orgullosa de verla en el evento más importante del mundo del entretenimiento dominicano, enviando un mensaje sano y positivo de lo que sí es empoderamiento femenino, dentro de tanto ruido y confusión que tenemos actualmente.

Mientras veía los premios, me llamó mucho la atención la cantidad de cambios de vestuario que hizo, ya que no los necesita, ella sola brilla sin tanto ruido y, además, porque entiendo que el espectador se enfoca en lo nuevo de manera natural, se concentra y se entretiene en evaluar el factor novedoso del vestuario que adorna la figura que conduce el evento, y se distrae del discurso y contenido que se expone. Esto es uno de los objetivos del mundo del entretenimiento, entretener la mente, y no está mal.

Este concepto lo comprobé mientras veía los premios e intentaba disfrutar del talento de Nashla, cuando me interrumpían los comentarios de familiares y amigos que hacían referencia al vestido, al cambio, al escote, al color, a que si le queda mejor este o el otro… Lo cual de seguro también le pasó a una gran cantidad de los espectadores que vieron la premiación, y es justo eso lo que sucede cuando el espectáculo se enfoca en entretener la vista con nosotras, porque eso es “ser femenina”, porque vivimos para adornar el mundo, porque nuestro poder se valida cuando somos socialmente admiradas y envidiadas por nuestras medidas, por nuestro escote, por el maquillaje, y eso más que injusto es insultante, ya que ese concepto nos esclaviza y nos pone una fecha de caducidad que no tenemos.

Esto no lo viven los hombres, a ellos no se les exige producción ni fachada para ser aprobados; se les exige dinero, poder y mujeres para impresionar a otros hombres.

El problema que veo es que ese factor afecta a las mujeres que desean resaltar por cómo piensan, por lo que aportan, por lo que dicen, y por su talento, más que por cómo se vean.

Vivimos en una sociedad que está educada para el entretenimiento, para evaluar y aprobar a las mujeres por cómo lucen, por cuánto adornan, y eso nos convierte en esclavas de una producción y nos somete a la presión de vivir para la aprobación de los demás, para sentirnos poderosas cuando somos importantes porque tenemos la atención de los hombres y la envidia de otras mujeres. El concepto más vacío y superficial que nos ha vendido el sistema sobre “ser femenina”.

Precisamente por eso escribí una reflexión en mis redes sociales, con la meta de traer un concepto que me ha tocado a mí aprender y aceptar, porque choca mucho con lo que me vendieron sobre ser “femenina”, así como he tenido que deconstruirme para aprender a construir un nuevo modelo más positivo de ser masculino, que no tiene ninguna relación con el que nos han vendido y que también los cosifica.

Muchos no entendieron mi punto, e interpretaron que estaba atacando o disminuyendo el talento de Nashla, o que estaba diciendo que equidad es no ser “femenina”, y qué pena que cuando no entendemos o no aceptamos un concepto nuevo la tendencia es a sentirse atacados o a tergiversar la información.

En ningún momento y en ninguna parte dije o ataqué el talento de Nashla; todo lo contrario. Lo que quise traer a la reflexión de todos es que ella es demasiado talentosa, tiene un cerebro demasiado amueblado y es demasiado humilde y humana, que no necesita tanta ropa para brillar.

Muchos hicieron la observación de que Robertico Salcedo también se cambió el vestuario varias veces, como una manera de igualar mi punto, y confieso que no lo noté porque mantuvo la misma línea de color y el modelo del traje era muy similar.

Pasa lo mismo en los noticieros, que un conductor puede llevar el mismo traje negro todos los días, solo cambiando la corbata y nadie lo nota, pero en el caso de las mujeres sí, por lo mismo que estoy exponiendo.

Todo esto lo terminé de entender cuando estando en televisión exponiendo contenidos educativos y científicos, mucha gente que comentaba en la foto que anunciaba los temas del día, o personas que habían visto el programa, se enfocaban en la ropa que yo tenía puesta, preguntando dónde la compré o que me quedaba bien tal pieza, no en los temas ni en los datos que ofrecimos, lo que reforzaba el concepto de que vivimos en sociedades educadas para la producción, para impresionarse con medidas, con vestuarios, no con contenidos.

Y con esto no quiero decir que no nos arreglemos, que no nos maquillemos y que salgamos en pijama, NO; lo que quiero que entendamos es que ser femenina también está en la valentía de ser originales, de ser coherentes a lo que a nosotras nos acomoda, de demostrar nuestra esencia, de sentirnos suficientes cuando respetamos lo que somos, no lo que quieren que seamos.

Lo que quise resaltar es que a nosotras las mujeres se nos hace más difícil que resalte cómo pensamos cuando el contenido compite con el escote, cuando el entretenimiento visual es el protagonista, porque vivimos en un sistema que nos ve como la carnada y cuando obedecemos a ese patrón alimentamos el circo que tanto daño nos ha hecho y que nos ha imposibilitado conseguir todo lo que podemos lograr cuando brillamos sin tanta escarcha.

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9 Responses to Lo que SÍ dije sobre Nashla Bogaert en los Premios Soberano

  1. Wilkin 22/03/2018 at 8:57 PM #



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    Buenas noches Elaine, como siempre muy acertado su aporte, pues, soy un caballero con 29, que sufre la burla de los machistas, por ser distinto a ellos, ya que cuando un hombre decide hablar con las “S” donde van, decide escribir correctamente, y emite opiniones auténticas, que difieren la mayoría de las veces, de la opinión del montón, nos tildan de locos, en el peor de los casos, hasta de homosexuales, y he decidido que sí, para demostrar mi hombría debo actuar como un salvaje sin escrúpulos, entonces no la demostraré. Gracias mil, por inspirarme a formar parte de la nueva masculinidad, aquella que sabrá como tratar a una dama. Y sabe demás que el talento de una estrella como Naslha no está en su forma de vestir… Está en su inmenso talento.

  2. junior terrero 22/03/2018 at 6:15 PM #



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    Vale la pena leer lo que compartes, siempre con un concepto positivo y autoreconstructivo en esta nacion tan destruida.

  3. Desiree 22/03/2018 at 5:24 PM #



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    Por eso cada día debemos demostrar con coocimientos y con menos arreglos lo que somos capaces de ser y hacer. Mientras algunas les sigan creyendo a los machos alfa dominicano que belleza es sinonimo de nalgas y senos, pelo y maquillaje, seguiremos por muy mal camino! Usted siga educando para ver si de aqui a 50 años más #jaquiamoselsistema!

  4. Glory Alba 22/03/2018 at 9:36 AM #



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    Es increíble como puede un sistema hacer que se pierda la esencia propia de un ser humano…

  5. Veronica Ircania Rodriguez 22/03/2018 at 9:12 AM #



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    Demasado bueno el post!

  6. Marisel Duran 21/03/2018 at 9:46 PM #



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    Hola, Elaine! Espero esté bien. Luego de tomarme el tiempo de leer su artículo y analizarlo, me gustaría exponer mi opinión:

    1. La capacidad del ser humano de replicar (aún sin fundamento y/o repitiendo lo que otros dicen) es increíble. Respondemos a un post para contrariar, no para educarnos ni analizar su trasfondo. Esta es la era de la libertad de expresión, pero si te quieres expresar, la gente te va a comer vivo (a) cuando no compartas su opinión.

    2. Vivimos en una especie de mundo paralelo donde se nos dice que lo correcto es una cosa y la realidad es otra. Y así, se crea nuestra realidad: chicas que mientras van creciendo se les dice que deben depender económicamente de un hombre y muchachos a los cuales se les dice que su valor es lo que tienen en el bolsillo. De este modo, vamos creando este mundo de dependencia basado en transacciones, cuán comercio.

    Y cómo si no bastara, encima tenemos una industria a la cual la hemos dado el poder de decirnos qué es chic y qué no según la temporada, cómo debe verse nuestro cuerpo y dónde radica nuestro valor. Y después decimos que lo que lo que importa es el interior, pero obviamos que la realidad y los medios nos dicen lo contrario. Somos esclavos del materialismo porque el mundo nos dice que ahí radica nuestra valía y lamentablemente nos creímos el cuento. Por eso estamos así, porque vivimos en un trance que nos ha hecho perder nuestro norte y porque lo valores y lo correcto ya no existen.

    • Elaine Féliz 21/03/2018 at 10:19 PM #



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      Exacto! Me encanta leer este tipo de análisis que me confirman que necesitamos seguir #HackiandoElSistema 🙂

  7. Andreina López Bonilla 21/03/2018 at 8:56 PM #



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    Muy acertado

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