Mi opinión sobre segunda temporada de «Sex Education»

La primera temporada de Sex Education no me gustó, y por eso escribí una reseña explicando las razones por la que no encontré la relación entre el título de la serie y el contenido.

Como educadora sexual quedé totalmente decepcionada cuando comprobé que los episodios no tocaron nada de prevención, no desarrollaron ningún contenido relacionado al consentimiento sexual y otros conceptos que abarcan la educación sexual, como dice el título de la serie; solo se enfocaron en entretenimiento sexual y en terapia sexual, por lo que no ayudaba a aclarar el tema y a que muchos no sigan pensando que educación sexual es hablar del kamasutra, de anorgasmia y eyaculación, y no es así.

En cambio, la segunda temporada superó mis expectativas, porque inició con una epidemia de clamidia en la escuela, y la histeria colectiva de todos porque la falta de educación sexual les impedía entender, hasta a los mismos maestros, que la clamidia es una infección de transmisión sexual que amerita el contacto sexual de una piel sana con una infectada, por lo que no se transmite por el aire, como todos pensaban.

Adoré ver el dilema y el trabajo que le costó a la Dra. Jean Milburn, cuando asumió el rol de educadora sexual en la escuela de su hijo Otis, quien es el protagonista de la serie, pero como es terapeuta sexual le costó entender cómo se transmiten las informaciones en aula, manejar los contenidos enfocados a adolescentes sin el morbo adulto y enfocarse en sus fortalezas, por lo que decidió atender los casos por separado, en vez de entrar al aula. Esto ayuda mucho a establecer la división entre las dos disciplinas, y la necesidad de entrenarse en cada una.

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Amé la fuerza que toma el personaje de Eric, el dilema que recrea una relación de amor hacia quien fue su agresor, que refleja el círculo de violencia que se produce en las víctimas, cómo él despierta y lo enfrenta y lo hace reflexionar sobre el daño que le hizo.

Las historias de Maeve, Adam y Jackson revelan cómo la familia puede convertirse en el principal foco de infelicidad y cómo los padres y madres tienen la capacidad de romper la seguridad, la autoestima de sus hijos, y lo que cuesta eso socialmente. Revela la tristeza y la herida que ocasiona no ser aceptados, protegidos y escuchados por los adultos que deberían ser un lugar seguro y quienes deberían amar incondicionalmente.

Fue impresionante la historia de abuso sexual de Aimee en el autobús, cómo ella lo minimiza al inicio, cómo le afecta emocionalmente luego en la medida que va entendiendo lo que vivió y la importancia del apoyo que recibió de sus amigos y su pareja para poder superarlo.

El manejo de la adicción de la madre de Maeve y su lucha para perdonarla y tratar de confiar en ella nuevamente es una verdadera joya que revela la fuerza del amor, de la necesidad del sentido de pertenencia y la desgracia de la adicción.

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La libertad con la que se maneja la homosexualidad, la diversidad sexual en todas sus variantes, apegado a un concepto tan humano que lo hace exquisito me sorprendió positivamente, porque es el código que conecta con la generación que lo está viviendo, porque es el retrato de la realidad que muchos quieren ocultar.

La segunda temporada de Sex Education es una joya que sí se apega al nombre de la serie, pero que no es apta para personas homofóbicas y con una visión cuadrada de la realidad, por lo que su consumo puede afectar seriamente su ignorancia.

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4 comentarios en “Mi opinión sobre segunda temporada de «Sex Education»”

  1. Me gusto todo tu comentario sobre esta serie, a mi tanbien me guto. Aparte de esto Elaine, me encanta todo todo tu contenido que compartes con todos, en tus redes sociales. Tines un gran admirador de tu hermoso trabajo…

  2. Me alegra leerte y saber que esta segunda propuesta si cumplió tus expectativas, que pudiste conectar con ella. ¡Un abrazo muy cálido por tanto!

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