Cincuenta sombras de Grey

Mi opinión sobre las Cincuenta sombras de Grey

Una mañana, mientras conversaba con una amiga, ella me preguntó: “¿No has leído el libro Cincuenta sombras de Grey?”, a lo que le respondí que no, y de inmediato me miró con cara de asombro y me dijo: “¡Tienes que leerlo!”.

Tambien recuerdo que tenía otra amiga que estaba casi divorciándose de su esposo, porque lo comparaba con el protagonista de la novela, llamado Christian Grey, y que estaba molesta porque su pareja no la tocaba ni le hacía las cosas que decía el libro. Me invitaban a grupos de mujeres desesperadas, que tenían a Christian como el dios de los hombres.

Sinceramente, el libro logró sacar cosas de algunas personas que no había visto con ninguna otra literatura erótica.

Mi impresión

Confieso que en las primeras páginas me incomodé mucho, porque hice un rechazo mental al personaje enfermo de Christian Grey, pero también rechacé el personaje de Anastasia Steele, porque representa la imagen virgen, débil, emocionalmente vulnerable y sumisa de la mujer, que no sabe lo que quiere y que no tiene el control de su vida.

Pero, a pesar de ese rechazo inicial, me propuse terminarlo porque por el trabajo que realizo de educar sexualmente a muchas personas, incluidos adolescentes, tenía que saber de qué se trataba el famoso libro.

Confieso que conecté con la historia, me gustó y la disfruté como mujer adulta que soy, con una relación de más de 20 años con mi pareja, que funciona y se mantiene por el deseo de estar juntos.

Compartía la historia con mi esposo, según la iba leyendo, y ambos discutíamos, nos reíamos y disfrutábamos las escenas descritas. Recuerdo que amanecía leyendo, porque me encantaba la manera gráfica de describir las escenas eróticas entre Christian y Anastasia, las cuales dejaban sin aliento a cualquier humilde mortal.

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De la ficción a la realidad

Para una mujer con una personalidad emocionalmente estable, que sabe muy bien lo que quiere, y que no le interesaría ni en el sueño más remoto tener una relación de abuso y sumisión como esa, y que jamás quisiera tener ni de amigo a un Christian Grey, la historia es una ficción muy entretenida, que permite a los lectores viajar por escenarios sexuales diferentes, sin querer experimentarlos, y conocer las profundidades y el trasfondo de una relación tóxica, y las bases de una personalidad enferma como la de Christian y la misma Anastasia, que no hubiese entendido sin etiquetarlos de locos antes de leer los libros.

Leí la trilogía, tres veces, y logré entender las carencias de ambos personajes, el por qué de sus reacciones y su dependencia afectiva. Disfruté muchísimo el erotismo crudo y las escenas sexualmente explícitas que están incluidas, sin llegar en ningún momento a cuestionar mi vida matrimonial.

No pensé nunca en comparar a mi esposo con Christian Grey, porque sencillamente es el hombre que amo y con el que me siento plenamente satisfecha, jamás pensé inventar las escenas de sadomasoquismo y sumisión que relata la historia, porque no se ajusta a mis gustos personales.

Nunca pensé en divorciarme y buscarme un novio poderoso, millonario y posesivo como Christian, porque la madurez mental y la autoestima adecuada me permite diferenciar la realidad de la ficción, me permite disfrutar una historia y salir de ella, siguiendo mis propios valores y mi propia realidad, sin sentirme menos o desvalida.

Nunca lo vi como un manual de cómo tener una vida sexual con fuegos artificiales, sino como lo que es: una historia más, contada por una mujer con creatividad para escribir una novela erótica.

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Lo que entiendo

Precisamente por eso es que pienso que “Cincuenta sombras de Grey” es más de lo mismo. Leer los libros es como ver una película porno donde también hay una mujer sumisa que es manipulada y que representa el verdadero juguete sexual del hombre, o un video musical de un cantante famoso y popular, donde la madurez y estabilidad emocional de cada quien son los que determinan si está apto o no para salir ileso, luego de exponerse al contenido. La única diferencia de este contenido, es que se pegó, y está facturando millones.

Entiendo, que al igual que la pornografía y los contenidos para adultos, la trilogía de las “Cincuenta sombras de Grey” está diseñada para adultos, pero la diferencia está en que la historia que vende la escritora deja salir las carencias de quien la lee.

La cantidad de ejemplares vendidos y las filas para ver la película revelan la identificación de muchas mujeres con el falso ideal de hombre dominador y abusivo, que en nombre de un amor que mata, hace de su pareja su esclava y un juguete que compró en oferta.

El libro ha gustado tanto, porque vende la falsa y dañada idea de la mujer estúpida e ingenua, que tiene que vender su alma y su cuerpo para lograr que el “hombre perfecto” la ame y sean “felices por siempre”, y eso, más que romántico, es un abuso para las mujeres que no entienden el daño que les produce esta historia.

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Mi problema con el libro es el mismo que tengo con la pornografía, NO es un contenido apto para muchos adultos.

El problema

Imagínense lo que le hace a una adolescente, que no tiene ni la madurez ni las herramientas para entender que se trata de una relación tóxica, que más que romántica es abusiva y degradante para ambos, y que no deben ni de juego imitar o querer vivir esa realidad. Lo digo porque, al igual que en el libro, que muchas adolescentes compraron y leyeron con consentimiento de sus padres, tenemos muchas adolescentes en las filas del cine, ansiosas por ver la película, atraídas por la curiosidad y el morbo que ha hecho popular la historia y, lamentablemente, sus padres y madres le pagan la entrada porque no saben o no quieren saber el daño que le están haciendo.

Entiendo que más que prohibirlo y criticar la historia, es una oportunidad más para revisar cómo está nuestra valoración como mujeres, qué buscamos en una relación y qué esperamos dar y recibir en nombre del amor.

Luego de responder todo eso y de acuerdo al resultado, podremos saber si estamos aptas para leer o ver la película de “Cincuenta sombras de Grey”.

También, es una excelente oportunidad para hablar con nuestros hijos y ayudarlos a entender que Christian es el hombre abusador y totalmente enfermo psicológicamente del que nunca se deben enamorar, y mucho menos aspirar a parecerse, y que Anastasia es el modelo de mujer que debemos eliminar para poder alcanzar ser verdaderamente felices y exitosas.

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