Mi opinión sobre la película “Yo soy todas las niñas”

La película “Yo soy todas las niñas” logra que el espectador pueda sentir en su propia carne los riesgos que implica ser niña en un mundo diseñado para hombres.

Es un regalo ver cómo lograron reflejar la dura realidad de un tema tan espinoso y actual como el tráfico de personas, específicamente de niñas africanas.

La película retrata un hecho real del secuestro de 6 niñas que nunca pudieron ser halladas y nos muestra lo que se mueve detrás del mundo de la pederastia y cómo funciona el negocio que se alimenta del cuerpo de las niñas.

“Yo soy todas las niñas” revela la impotencia que viven quienes dedican su vida desde la ley para identificar, capturar y eliminar este cáncer social que arrasa con la dignidad de millones de niñas y mujeres en muchos rincones del mundo.

Una de las grandezas de la película, es que logra presentar la cronología del trauma que vive una de las protagonistas cuando fue víctima de trata, lo que termina convirtiéndola en el miedo más grande de un pederasta.

“Yo soy todas las niñas” nos recuerda que el perfil de los pederastas coincide mucho con hombres poderosos, con reputaciones intachables, que se esconden detrás de una fachada muy bien estructurada que los protege, que les ayuda a cometer su crimen y a salir ilesos.

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Duele ver que son demasiados, que están por todos lados, y que se hace muy difícil identificarlos.

La película es dura de ver, pero muy necesaria.

Disponible en Netflix

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