Mi opinión sobre la entrevista de Oprah a Meghan y Príncipe Harry

La entrevista que le hizo Oprah Winfrey a Meghan Markle y al Príncipe Harry reveló lo que muchos vimos en la serie The Crown. Confirmó lo que significa pertenecer a la Familia Real y lo que representa sostener ese cuento de hadas que pone a llorar al mismo Disney.

Cuando ví The Crown confieso que en cada capítulo intentaba entender la función de la monarquía y de cómo es posible que exista un privilegio tan grande para una familia que es un placebo social para las masas, que se beneficia económicamente de las mismas personas que engaña con su “vida perfecta”.

Me dolió confirmar el infierno que se esconde detrás de esa carátula, la negligencia, la deshumanización de sus integrantes, la falta de empatía y lo tóxico que puede llegar a ser convivir en ese cuento de terror que lo único que busca es sostener el poder desde su burbuja.

Meghan ofreció una entrevista íntima, genuina, que se sintió tan cercana como si fuese una conversación entre amigas.

Oprah logró sacar información que aclaró muchas dudas para quienes siguen la vida de la realeza, pero que también le confirmó a los ignorantes de la farándula, como yo, el circo que mantiene a los medios de comunicación y cómo pueden llegar a destruir la salud mental de quienes no son “protegidos” con su tráfico de información manipulada.

También puedes leer:  Nos entrenan para que nos olvidemos de nosotros

Meghan confirma el poder de mostrarse vulnerable; rescata la valentía de confesar que no podía más y de pedir ayuda. Una característica que le hackeo el sistema a la familia real, donde lo que importa es sostener la “vitrina”, no importa que se te esté explotando el alma de la presión.

Adoré ver cómo Harry confiesa que ella le salvó la vida, porque lo hizo despertar y entender la opresión en que vivía; le hizo entender la violencia normalizada en la que creció y que le destruyó la vida a su madre.

Harry le dió a Meghan lo que su madre hubiese anhelado recibir cuando estaba en la misma posición que ella, y con eso reescribe una historia y cambia el rumbo de su vida y la de su familia completa.

Harry reveló el poder de una masculinidad sensible, que escucha y sabe que lo más importante siempre será tener una vida que te sirva porque la construyes a tu medida, con humanos que te cuidan el frente y la espalda.

Escuchar cómo el racismo impera y domina el escenario de la familia real, cómo el color de la piel del hijo de ambos es un tema de conversación y de preocupación para la monarquía, es tan increíble que duele.

Ver todo lo que Meghan dejó para intentar pertenecer y servir a la familia, todo lo que sacrificó por adaptarse a la sumisión y presión que implica formar parte de ese circo y cómo los medios la etiquetaron como la mala de la película y no les importó mentir con tal de desprestigiarla, es frustrante.

También puedes leer:  ¿Cuál es el valor de la soltería?

Me encantó confirmar que su valentía al enfrentarse y brillar con luz propia en un entorno que no la veía como una pieza de su rompecabezas viene de una crianza empática, con una madre que le ayudó a descubrir su propia voz y a pulir su poder desde la infancia.

Adoré la vida que han construido, la humildad de su relación, la complicidad que expresan y el compromiso que han asumido de darle a sus hijos un entorno sano, coherente y humano.

Me encanta, porque ellos sí supieron darle un final feliz al cuento en el que estaban metidos.

Video recomendado:

Rexpuestas en Youtube ¡SUSCRÍBETE!

Comparte este artículo:

Ir arriba