Finalmente, pude ver la tan criticada y controversial película francesa “Guapis”, con la idea de entender el revuelo que hizo temblar a Netflix por ser considerada por muchos adultos como una “alabanza a la pedofília”.

⚠️ Advierto que esta reseña contiene spoilers, para poder hacer el análisis que amerita esta pieza.

Primero definamos la palabra pedofília, para entender mejor por qué la película promueve todo lo contrario. Según la RAE, la pedofília es la “atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes”, y en todas las escenas que aparecieron hombres junto a las menores, la actitud de ellos siempre fue de protección, no de erotismo.

De hecho, en la escena en la que Amy (la protagonista), se le insinúa sexualmente al primo para que le devuelva el celular, él reacciona incómodo y le grita que si ella está loca, nivelando y enfrentando de manera positiva una propuesta que pone en riesgo a la menor.

Entonces, ¿Por qué muchos adultos entendieron que la película promueve y alimenta la pedofília? 

Porque la falta de educación sexual hace que se siga creyendo que la cantidad de ropa que lleve puesta y el baile que haga una niña es una “provocación” o una “justificación” para que abusen de ella; porque según esa teoría popular “estimula a las mentes enfermas”, y NO es cierto.

La pedofilia está definida como un trastorno mental por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su clasificación internacional de enfermedades, en el que el objeto del deseo sexual es el menor, independientemente de la ropa que tenga, de lo que haga o deje de hacer.

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Creer que lo que haga la o el menor es la razón de la agresión sexual es una de las razones por las que la misma sociedad que criticó “Guapis” le quita la responsabilidad al único culpable de la agresión sexual y se la da a la víctima, y con eso la vuelve a violar y alimenta la cultura de la violación que tanto daño hace, porque no atacamos la fuente de la agresión.

¿Qué sí promueve la cultura de la pedofília? Los chistes y memes que se hacen con una menor en una situación sexual, cada vez que se le dice a un menor: “Hay que echarle maíz para que crezca rápido” insinuando que es lindo o linda; todas las canciones que hablan de relaciones románticas con menores o esas amistades de adultos con menores, esperando que crezcan para seducirlas. Eso lo tenemos al lado y tenemos la capacidad de frenarlo.

Entonces, ¿Cuál es el mensaje de la película?

La película analiza con manzanas el impacto de una educación machista, ultrareligiosa y opresiva, en la que una niña como Amy es ignorada, abusada por el mundo adulto al encargarle los cuidados de sus hermanos, que también son niños; al considerarla una “mujer” para cocinar y cuidar, al no reconocerla y educarla como niña, al no proteger sus derechos de jugar de manera segura, de desarrollar su personalidad y de divertirse.

Lo que sí explica la película es cómo una familia que destruye la autoestima de Amy, que no la reconoce y la mantiene en el oscurantismo religioso, alimenta su ignorancia y su vacío emocional, lo que la lleva a exponerse para pertenecer a un grupo de niñas también abandonadas por sus familias y que lo único que tienen para llamar la atención es su cuerpo y su baile.

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Guapis es una radiografía perfecta de lo que viven muchas niñas en todo el mundo, en entornos vulnerables, en el que son objetos de sus familias y de una sociedad que las sexualiza; por lo que se convierten en presas fáciles para todo aquel que les venda reconocimiento y un poco de afecto como carnada para seguir usándolas.

La película refleja la niña herida que hay detrás de cada una de las integrantes del grupo, lo poco valiosas que se sentían, lo expuestas que estaban a la calle por el abandono de su familia, y por eso agredían, por eso acosaban sexualmente a los varones, por eso fue tan fácil para la sociedad “sexualizarlas”.

Porque una niña que no se siente valiosa por sus capacidades, que no se siente reconocida por ser quién es, es muy fácil venderle que su cuerpo es su arma de poder para llamar la atención y obtener ese reconocimiento que no le dieron, y este concepto distorsionara la idea que tiene de sí misma; por lo que buscará convertirse en un objeto sexual para mantener esa atención, y a esto se le llama “hipersexualización”, que NO es lo mismo que pedofilia.

Hipersexualización

La hipersexualización es un fenómeno reconocido por la Asociación de Psicología Americana (APA), que en el 2007 publicó un documento en el que denunciaba la tendencia sexualizadora de nuestros niños en las sociedades modernas.

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La sexualización de menores es un concepto que lo introducimos y normalizamos nosotros los adultos con los juguetes que le compramos, con el maquillaje y los tacones que le ponemos a las niñas, con la crítica a su cuerpo, con la promoción de que sean “lindas” para que gusten y atraigan miradas.

Guapis es una reflexión que centra su guión en el impacto de la ausencia del padre que nunca se vió, de lo que afecta a una niña ver a una madre víctima, de lo que rompe la identidad femenina sentir el dolor de una madre usada por alguien que se dice llamar “pareja” y que debió respetarla.

Guapis es un llamado de alerta, es una oportunidad de ver en primera fila lo que puede ocasionar Tik Toc, Youtube, Instagram, Netflix, la vecina o el vecino, los muñequitos, la música y cualquiera que quiera manipular a una mente vulnerable por falta de una familia que aporte los ingredientes para una mente sana y fuerte: amor, pertenencia, seguridad y reconocimiento, que es todo lo que a Amy le faltó y que le falta a muchas niñas como ella.

Guapis es dura e intensa de ver. Quizás por eso, muchos adultos prefirieron irse por las ramas y culpar lo de afuera, para no ver lo de adentro.

Guapis es una excelente oportunidad de aprendizaje para cualquier adulto que le interese educar el pensamiento crítico y deconstruir el mensaje, para aprender y crecer junto a sus hijos.

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