Mi opinión sobre “Don’t look up” (No mires arriba)

Finalizando este 2021 y aprovechando las vacaciones de diciembre, tuve la oportunidad de ver la pliícula “Don’t look up” (No mires arriba) que está disponible en Netflix, y puedo decir que es un plato fuerte y una delicia para todos aquellos mortales que disfrutamos de la sátira y el humor negro.

Disfruté cada minuto, porque el guión es un llamado de alerta para que podamos entender el poder de la estupidez humana, de lo que ha hecho la manipulación mediática, los empresarios, las iglesias y los políticos para entretenernos de los reales problemas del mundo; para que ser estúpido sea lo que venda y facture; para que nos destruya nuestra incapacidad de reflexionar y profundizar.

“Don’t look up” es tan maravillosa, porque usa la comedia para plantear un tema tan serio como la destrucción del planeta y hace que el televidente entienda que la humanidad ha involucionado tanto que no somos capaces de frenar la extinción a pesar de tener las soluciones a la mano, sencillamente, porque nos hemos convertido en la “dieta” que lo desnutre y que impide que el planeta se salve, para que podamos convivir respetando la vida y no solo la billetera.

Amé “Don’t look up”, porque retrata el poder que tienen quienes amasan las riquezas del mundo y controlan las empresas tecnológicas que nos gobiernan.

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Me encantó ver cómo los gobernantes son peones del poder que esas “celebridades” y de todos los millonarios que patrocinan sus campañas.

Disfruté demasiado ver cómo reflejaron la poca calidad humana que tienen quienes nos dirigen y lo poco que les importa transformar las sociedades que confiaron en su gestión.

Una de las grandezas de la película es cómo logran reflejar cuánto molesta para el sistema que esta nueva generación sea sensible con los temas que afectan al planeta, cómo tildan de “generación de cristal” a quienes deciden levantar su voz para reclamar y despertar la conciencia colectiva; cómo tildan de “loca” a una mujer que piensa y que tiene voz propia; cómo silencian a una científica brillante para que un hombre que no lo es robe el lugar que le corresponde a ella.

La película revela lo difícil que es avanzar en la ciencia siendo mujer y, además, siendo joven. Refleja las basuras mentales de una generación que aprendió a normalizar la violencia y la discriminación, muestra el sectarismo político que nos divide, cómo el extremismo nos desenfoca y nos aleja de encontrar las soluciones que nos beneficien a todos, a pesar de nuestras diferencias.

“Don’t look up” es una muestra de la capacidad que tiene el odio de avanzar en las redes sociales, de lo fácil que es destruir a alguien en fracciones de segundos y de cómo los ratings, los likes y los comentarios en las redes ayudan a que se fortalezca. 

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Es tan maravillosa, que logra mostrarnos que somos unos “dinosaurios” en plena era digital y es lo más duro de ver, porque nos hace reflexionar en lo que nos hemos convertido.

Disponible en Netflix.

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