Bruja villana

Mi amiga villana que no tiene hijos

Una amiga poderosa, independiente, y una de las personas más nobles y cooperadoras que conozco, que rompe con el esquema tradicional de «mujer maternal y hogareña» que nos han vendido, conversaba conmigo una tarde lluviosa, en medio de un café expreso y buena vibra.

Me contaba, con cara de indignación, cómo sus compañeros de trabajo la veían como «la villana» que no entiende las ausencias por fiebres de los hijos, o como una mujer de la calle o poco valiosa, porque sencillamente no tiene hijos.

Lo grande del caso, es que ella no tiene hijos porque no ha podido, no porque no ha querido, pero eso no le importa a la gente, la etiqueta de villana viene predeterminada si la mujer no cumple con la “misión” para la que supuestamente nació: “ser madre abnegada y esposa sacrificada», aunque no le interese serlo.

Me contaba cómo hasta su propia familia se aprovecha del hecho, y la asume como una millonaria porque trabaja y gana bien, y no tiene que pagar colegio, ni comprar pañales, y hasta le asignan todas las tareas y diligencias de la familia que «los que tienen hijos no pueden hacer», como una manera de restregarle en la cara que está incompleta.

La maternidad

Vivimos en una sociedad que vende la maternidad como un pase en primera fila a la realización personal. Nos crían y nos inculcan el sueño fantasioso de que «sólo estaremos completas y felices cuando tengamos nuestros hijos, un esposo y vivamos felices por siempre”, y esa idea además de obsoleta viola el derecho de las mujeres que no quieren eso, que la maternidad no les atrae, que no quieren tener un esposo y que tampoco son necesariamente «lesbianas» o «feministas» (como suelen llamarlas). Sencillamente son mujeres con una visión diferente a la que nos han vendido, que aún en estos tiempos es difícil de entender sin etiquetar.

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Es tan fuerte el concepto de maternidad que se asocia a una mujer completa, que cuando tuve mi primera hija, recuerdo con cierta ira cuando me iban a visitar a la clínica y me preguntaban: ¿Cuándo viene el otro? seguido de la frase trillada que me resuena en el oído: “La familia está completa con tres hijos” y yo en mis adentros me preguntaba: ¿Completa para quién?

Imposiciones sociales

La sociedad no sólo impone que hay que parir para ser una mujer completa y realizada, también impone un número de hijos para considerar a una familia “completa y normal”, porque no nos han enseñado el respeto a la diversidad de las familias que funcionan y son felices, aunque no encajen en el patrón establecido, y al derecho de cada quien a decidir si quiere o no tener hijos o la cantidad que desea tener.

No es verdad que parir te hace completar lo que te falta, si no tienes claro lo que vales y lo que quieres en la vida, tampoco ser madre te hace ser mejor o más noble que las que no lo son. Hay muchas «madres villanas», que le hacen daño a sus propios hijos y a todo el que se le cruce por el frente.

Que una mujer decida no tener hijos porque no se siente lista o porque simplemente no quiere, es un acto de responsabilidad y de madurez que hay que aplaudir.

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Traer niños al mundo para complacer a la sociedad no es justo. Ser madre es el compromiso más grande que una mujer pueda asumir, y ninguna está obligada a hacerlo para ser aceptada y bien vista por una sociedad, que solo sabe poner etiquetas y criticar.

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