Súper mujer

Mi amiga poderosa que no encuentra pareja

En medio de una reunión de trabajo con mujeres poderosamente profesionales, exitosas y exquisitamente decididas, conversábamos de todo un poco, y entre tasas de café y buena vibra, una de ellas me dijo: “Te agradecería que me presentes a algún valiente que se atreva a tener una relación conmigo, porque aquí no aparecen; todos los que se me acercan son unos aprovechadores o no les interesa nada serio”. En ese momento, noté que las demás estaban en la misma página, y que se sentían desesperadas porque su éxito profesional y personal se ha convertido en el verdadero repelente de los hombres.

Cuando salí de la reunión, intenté evaluar y entender la situación que acababa de vivir, y comencé a hacer un listado mental de las mujeres poderosas que conozco, y confirmé que casi todas están solas, lo que me hizo llegar a una lamentable conclusión: “Una mujer que sabe lo que quiere, que es educada y exitosa económicamente, intimida a un macho-varón-masculino, porque no puede dominarla”.

Esta reflexión me cayó como un balde de agua fría, porque sencillamente es una pena que el amor en sociedades como la nuestra le exija a la mujer la factura más cara del mundo, que no puede pagar con dinero. Es un abuso que la sociedad machista en que vivimos le exija a la mujer que tiene que ser sumisa, ignorante y para colmo, un objeto sexual para conseguir una pareja.

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Donde empieza todo

Si evaluamos nuestra manera de crianza y cómo desde pequeñas nos inculcan que no podemos jugar con varones porque «son más fuertes que nosotras» y que nos pueden lastimar, nos daremos cuenta de que nos enseñaron que somos las débiles.

Cuando se le enseña a una niña o adolescente a recogerle los platos de la mesa a sus hermanos y a su padre, a fregarlos y guardarlos mientras ellos descansan o conversan, se le está enseñando el valor de la sumisión. Cuando le decimos a una adolescente o a una mujer que tiene que esperar que su novio le pague la cuenta, o que le compre un vestido porque son los hombres los que tienen el poder económico, le estamos enseñando que no tenemos la capacidad de ser independientes económicamente.

Todos esos mensajes y muchos otros son los responsables de estos resultados, porque nos crían para ser esclavas, y las que no obedecen y deciden usar su cerebro para desarrollar todo su potencial tienen que pagar un precio muy caro para muchas, porque no encuentran un hombre que pueda compartir una relación con ellas sin sentirse menos, sin sentirse desplazado, porque no es el que manda y gobierna.

Lo que pienso

Esta situación, más que ponerme triste, me motiva a seguir escribiéndole a las mujeres para que entiendan que no están incompletas sin una pareja, que no es cierto que una pareja es la clave de la felicidad, que no es verdad que nacimos para ser esclavas y brutas.

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Pienso que si no hubiese encontrado a mi pareja hace más de 20 años, cuando apenas era una adolescente, y estuviera soltera en este momento de mi vida, fuera una feliz soltera poderosa y despeinada, porque los años te enseñan el valor del refrán que dice: Mejor sola que mal acompañada y que tu felicidad la construyes tú misma.

No hay nadie en el mundo que valga tanto para dañar tu misión en la vida: “Ser feliz y dejar tu huella positiva en el mundo”, y para eso necesitas a alguien que esté a tu lado, no detrás, ni delante de ti.

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