Mujer sufriendo

Mi amiga “la lesbiana” que no tiene novio

Una mañana, saliendo de una reunión de trabajo, vi una llamada perdida de una amiga que tenía mucho tiempo sin ver. Le devolví la llamada, y cuando la saludé y le dije lo mucho que me alegraba escucharla, me dijo: “Amiga, te llamo porque necesito que me ayudes, estoy cansada de la presión por mi soltería, mi familia me enfrentó y me preguntó que si soy lesbiana”.

Terminé de escuchar su desahogo, y quedamos en tomarnos un café para conversar más sobre su gran osadía de permanecer soltera, con 36 años, en una sociedad que nos cría para que encontremos a un hombre (no importa quién sea), que nos casemos (a pesar de que no nos interese), que tengamos 3 hijos (que es el número «perfecto» según la sociedad) y seamos felices por siempre (sin comentarios).

Luego de intentar tranquilizarla y explicarle que su vida es suya y que nadie tiene el derecho de cuestionar sus decisiones, ni siquiera su familia, porque ya es una adulta, le recordé lo valiosa que es y que sólo ella tiene el control de su vida; me dio las gracias y se sintió más tranquila.

Al cerrar la llamada, me quedé pensando en lo difícil que es ser diferente a “la manada” en sociedades cerradas como la nuestra, y lo complicado que es, aún siendo adultos, esquivar la presión que nos hace nuestra misma familia, en temas tan personales como la elección de una pareja.

También puedes leer:  La mentira más grande que nos han contado

Mi experiencia

Esta situación me hizo recordar el caso que viví con uno de mis hijos varones, cuando una amiguita del colegio lo invitó a su casa y la mamá me llamó encantada con la visita de mi hijo, porque estaba preocupada, ya que su hija de nueve años sólo se juntaba con hembras y le preocupaba mucho que fuera lesbiana.

Estos son algunos de los casos que, en mi mundo, parecen sacados de una historia de terror, pero que en la realidad son la punta del iceberg de la presión constante que ejerce una sociedad intolerante a las diferencias, y de la falta de respeto al derecho que tiene cada persona de decidir permanecer soltera.

Esa misma presión la viven los hombres, y tampoco es justa, porque sencillamente nadie vale más o menos porque tenga pareja, nadie tiene que decirle al mundo las luchas que ha tenido que vencer en relaciones pasadas, y que le han marcado negativamente, para tomar la decisión de no aguantar más abusos «en nombre del amor».

Somos libres

Nadie tiene que seguir el cronómetro obsoleto que tiene la sociedad, que marca que quien no tiene pareja en los 20’s es homosexual, o se quedará “jamona” ¡Ya basta!

La soltería por decisión es un estado tan respetable como el matrimonio y como el divorcio, porque sencillamente corresponde a lo que a la persona le conviene en ese momento de su vida, porque es lo que desea, porque es lo que le da paz, y sólo eso es suficiente para que todo el mundo respete esa decisión y no se meta.

También puedes leer:  Liberación femenina ¡Qué cara nos ha salido!

La idea de controlar la vida de otros me molesta, porque tenemos demasiado trabajo con estructurar y controlar la nuestra, y si estamos metiéndonos en la del otro, quiere decir que estamos descuidando nuestro cartón, que es el que realmente debería importarnos.

Video recomendado:

Rexpuestas en Youtube ¡SUSCRÍBETE!

Comparte este artículo:

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *