Chica durmiendo

El mensaje oculto de la adolescente suicida

Revisando mis redes, me encuentro con las fotos de una adolescente que se lanzó del paso a desnivel de avenida 27 de Febrero con Máximo Gómez, de Santo Domingo, y quedé en shock viendo las imágenes, imaginándome lo que pudo haberla motivado a intentar quitarse la vida de esa manera.

Leyendo más sobre el caso, luego me entero que la joven se lanzó justo después de haber hablado con su madre, porque estaba embarazada y eso la estaba consumiendo emocionalmente. Cuando lo supe, inmediatamente entendí la razón, y la desesperación que debía tener para atentar contra su vida.

En la tarde, escuché a una señora en el supermercado hablando del caso, diciendo: “Por ella estar de ‘Bandida’ mató a esa pobre criatura que no tiene la culpa, y se quedó sin útero, lo mejor es que no va a poder parir”. Cuando la escuché me tapé la boca para no ofenderla, porque lo que le iba a decir ni lo puedo escribir. Confirmé una vez más lo fácil que es opinar cuando usted no sabe de lo que está hablando, y cuando en su cerebro lo que hay son prejuicios y falsas ideas.

La dura realidad

Este caso me toca muy profundo, porque mi trabajo me permite conversar y ver a adolescentes con ese mismo nivel de desesperación por un embarazo no planificado, que atentan contra su vida en silencio, que se introducen cualquier cosa por la vagina, que se toman un medicamento o un remedio casero, o que se tiran de una escalera para acabar con lo que para ellas es una verdadera desgracia; porque sencillamente están solas, en una sociedad que les enseña que valen por su cuerpo, que les vende sexo por todas las vías posibles y que, para colmo, no les enseña a protegerse, no les da acceso a un método anticonceptivo y no les brinda oportunidades para desarrollarse como adolescentes.

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La diferencia es que no salen en los periódicos, ni se encuentran con “Superhéroes”, como Luis Carlos Jiménez (el joven que auxilió a la adolescente), para llamar al 911 y que lleguen a tiempo a salvarlas.

Para ellas el escenario es sombrío, porque para sumarle más sazón a su caldo de tragedia, cuando salen embarazadas son etiquetadas de “Bandidas” y de “Cueros”, y eso lo confirman todos los comentarios despectivos que hay en las redes sobre la adolescente suicida, que la matan una segunda vez por el descrédito y la vergüenza que quizo aplacar tirándose del elevado.

Lo penoso del caso, es que las que se tiran del puente por un embarazo, las que atentan contra su vida por la desesperación, son las que no tienen dinero para tomar un avión a practicarse un aborto terapéutico y seguro, porque su familia la apoya y no quiere que sean etiquetadas y que le dejen de decir “señorita”.

Cuando analizo la carta que dejó a sus familiares, confirmo que la joven se sentía una “basura”, escribió que no valía y que su vida tenía que acabar para que no siguiera siendo una carga para su familia, donde reclama la ausencia afectiva de su padre, cosa que resalta como una de las razones que la hacían sentir mal y poco valiosa.

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Importancia de la familia

Este caso confirma la importancia que tiene la familia en la estabilidad emocional de los y las adolescentes, nos recuerda que a pesar de los tres trabajos que tengamos para producir el dinero que se necesita, de nuestra famosa “falta de tiempo” porque estamos muy ocupados. Tenemos que enfocarnos en atender nuestros cartones y estar pendientes de lo que sucede, y lo que preocupa a nuestros hijos, porque esta adolescente tenía casi 6 meses de embarazo, y su madre no lo sabía, por lo que vivió su tragedia sola, tratando de ocultar su vergüenza y su error.

Entiendo que este caso nos recuerda que en esta jungla en que vivimos, hace falta un “superhéroe” de verdad que ayude a crear políticas públicas que amparen y apoyen la vida sexual y reproductiva de los y las adolescentes, para que puedan protegerse y asumir una sexualidad responsable.

Hace falta que la gente recuerde que ayudar a alguien que tiene un accidente, llamar al 911 o a la ambulancia para salvarle la vida no es un acto heroico; que una adolescente embarazada no es una “Bandida” ni un “Cuero”, y que el suicidio de adolescentes es cada vez más frecuente porque las familias están cada vez más ausentes, y porque nuestros hijos se sienten cada vez más solos. Que una adolescente con una baja autoestima es una bomba de tiempo y que el embarazo es solo la punta del iceberg.

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Este caso nos debe poner a pensar en nuestra realidad que muchos no ven, porque su vida se limita a la burbuja social que nos quieren vender, y que con estos casos explota y salpica.

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