El dolor sexual de las mujeres

Cuando una mujer es abusada o acosada sexualmente sin violencia, muchos suelen preguntar: ¿Por qué ella no se fue al instante que empezó a sentirse incómoda?

Es una buena pregunta, y hay muchas posibles respuestas. Pero si preguntas de buena fe, si realmente quieres pensar por qué alguien pudo haber actuado como lo hizo, lo más importante es entender esta razón: las mujeres están programadas para sentirse incómodas la mayor parte del tiempo y para ignorar su incomodidad. Esto está tan arraigado a nuestra sociedad, que olvidamos que existe.

El problema real que tenemos es que como cultura no consideramos suficiente la realidad biológica de los hombres. El problema es más bien que la realidad biológica de los hombres es, literalmente, la única que nos molestamos en considerar.

Vamos a hablar realmente de cuerpos. Tomemos en serio los cuerpos y los hechos del sexo, y permitamos que algunas mujeres vuelvan a la ecuación.

Estudios demuestran que el 30% de las mujeres reportan dolor durante el sexo vaginal y que el 72% reportan dolor durante el sexo anal, y la gran mayoría no le dice a sus parejas cuando el sexo duele.

Hay pocos estudios sobre esto, pero en los foros donde se discuten estos términos de “Mal sexo” se sugiere que los hombres tienden a usar este término para describir a una pareja pasiva o una experiencia aburrida, pero cuando las mujeres se refieren al término “mal sexo” hablan de coerción, o incomodidad emocional, incluso hasta dolor físico.

Debby Herbenick, una profesora de la universidad de Indiana confirma lo siguiente: “Cuando las mujeres se refieren a ‘buen sexo’ quieren decir, sin dolor, pero cuando los hombres de refieren a ‘buen sexo’ se refieren a que tuvieron orgasmos.

En cuanto al mal sexo, la profesora Sara McClelland, quien también ha investigado este tema rigurosamente, en su investigación descubre que hombres y mujeres jóvenes califican en extremo inferior la satisfacción sexual en un rango muy diferente a lo que establece la escala de satisfacción sexual; mientras que las mujeres imaginaban el extremo inferior para incluir sentimientos extremadamente negativos y el potencial de dolor, los hombres imaginaron que el extremo inferior representaba resultados menos satisfactorios, pero nunca imaginaron resultados perjudiciales o dañinos para sí mismos.

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Una vez que hayas comprendido lo horrible que es esto, puedes concluir que el acoso sexual y el asalto sexual surge porque los hombres y las mujeres tienen una escalada de calificación completamente diferente, un 8 en la escala de mal sexo, significa un 1 en la escala de la mujer.

Esta tendencia de hombres y mujeres de usar el término “mal sexo” para describir experiencias que un observador objetivo caracterizaría como muy diferente, es la otra cara de un fenómeno psicológico conocido como “privación relativa”, por el cual los grupos privados de derechos han sido entrenados para esperar poco, y tienden paradójicamente a reportar los mismos niveles de satisfacción que sus pares mejor tratados y más privilegiados.

Cuando una mujer dice: “estoy incómoda”, y se va de un encuentro sexual en lágrimas, probablemente no está siendo una frágil flor con cero tolerancia a la incomodidad, y quizás deberíamos detenernos a pensar un poco más en la realidad biológica con la que tienen que lidiar muchas mujeres. Porque lamentablemente el sexo doloroso no es la excepción que nos gusta pretender que es. Es muy común.

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Fuente: Artículo The female Price of male pleasure  de la autora Lili Loofbourow.

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