hombre mirando lupa

Dime cómo te ves y te diré cuánto vales

La ciencia se ha encargado de estudiar ampliamente por qué encontramos ciertos rostros y cuerpos más atractivos que otros, y se ha evaluado el concepto de la simetría como base de lo que clasificamos como bello.

Al parecer, hombres y mujeres de cualquier edad encuentran más atractiva a otra persona cuanto más simétrica sea, un comportamiento similar en todas las especies animales. Mientras más simétrica es una persona, mejores son sus genes.

Ahora bien, todo este concepto es fabuloso y bien digerido cuando estamos conversando y aprendiendo sobre el comportamiento humano y sobre el proceso de selección de pareja, pero cuando vivimos a diario en una sociedad que nos trata bien o mal por nuestro aspecto físico y por lo que llevamos puesto, no nos parece nada fabuloso.

Estereotipos sociales

Vivimos rodeados de estereotipos sociales, en los que si no encajas te atienden de último en la heladería, no te miran a los ojos, no te toman en cuenta para un puesto de trabajo, o simplemente no existes. Nos han enseñado a mirar al otro de arriba a abajo y a medir qué tanto vale por cómo se ve.

De hecho, Catherine A. Sanderson en el libro Social Psychology, escribió lo siguiente:

Investigaciones han demostrado que el atractivo físico también puede influir en el salario. Incluso, el sistema legal podría tomar en cuenta que el atractivo ayuda al momento de recibir dictámenes de veredictos y sentencias, o que exista una visión social de que las personas bonitas son ‘buenas’ y no hacen cosas malas.

Algo peor aún, es que estamos viendo cómo nos están vendiendo un estereotipo de belleza que es totalmente irreal.

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Estamos fomentando en nuestros niños y adolescentes expectativas poco realistas de belleza a través de los medios de comunicación, donde vemos anuncios de marcas de maquillaje y otros productos con modelos modificadas y manipuladas en sofisticados programas de computadora, que venden un producto terminado como si fuera real.

El problema

El problema no es que nuestro concepto de belleza cambie y que los productos vendan más por tener estos trucos, el problema se va más profundo, ya que como refiere Vivian Diller, psicóloga y coautora del libro Face It: What Women Really Feel As Their Looks Change:

Las experiencia de ser la ‘niña linda’ de tu madre o padre influye mucho en la manera en que uno se siente acerca de su propio aspecto, y si tu padre o madre se vuelve más crítico hacia ti cuando te vuelves menos ‘linda’, quizás te sientas menos atractiva cuando seas grande.

Los que hemos tenido el honor de ver a la grandiosa Oprah Winfrey en todas sus facetas, nos damos cuenta de cómo podemos romper con un estereotipo de mujer exitosa y marcar la diferencia.

Entendemos que los medios de comunicación son un negocio, por lo que vemos necesario que trabajemos desde el hogar con el valor y la belleza de cada integrante, para que lo que ocurra afuera y que no podemos controlar no nos afecte.

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Aprender a encontrar y a valorar la belleza en cada ser humano es una misión que tenemos como sociedad, y de esta manera lograr que finalmente podamos vernos tal y cómo somos, y seamos felices con lo que vemos.

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